Estoy enfermo ¿Debo entrenar? ¡No quiero perder músculo!

Quería aprovechar que estoy enfermo, con fiebre, abundante mucosidad, malestar general, tos... para escribir este artículo que considero muy necesario por las numerosas consultas que me hacen sobre este tema.

Y es que estamos en unas fechas en las que es muy habitual resfriarnos, tener la gripe u otras enfermedades similares.

Una de las mayores preocupaciones de mis clientes o seguidores es si pueden entrenar con normalidad, tienen un importante temor a perder su masa muscular o cortar su progreso y tienen como prioridad realizar ejercicio lo antes posible para no perder ni un gramo de músculo.

No te obsesiones... ¡Descansa!

Lo primero que digo... ¡tranquilos! escuchemos al cuerpo y tomemos decisiones inteligentes, no siempre más es mejor y debemos tener en cuenta las consecuencias de nuestros actos.

Hablando de una forma simple, cuando estamos enfermos, la prioridad de nuestro cuerpo es vencer a esa enfermedad, recuperarnos, así que nuestra actuación debe ir encaminada a crear el mejor entorno para que esa recuperación sea lo más rápida posible.

¿Cómo podemos hacer eso? Aportando un adecuado descanso físico y mental, hidratarnos correctamente, tener la mejor alimentación posible para aportar todos los nutrientes necesarios a nuestro organismo para que pueda funcionar correctamente, cobrando especial importancia las vitaminas y minerales. 
También debemos tomar (si fuera necesario y nuestro médico o farmacéutico nos lo prescribe) los medicamentos adecuados para nuestra curación completa.

¿Qué pasa si seguimos entrenando con normalidad?

Si nuestra cabezonería gana a la coherencia y decidimos ir al gimnasio a machacarnos... Nos puede salir mal la jugada.

Como he comentado anteriormente, cuando estamos enfermos, estamos luchando por recuperarnos, si encima nos vamos a entrenar, estamos dando más trabajo a nuestro cuerpo.

Ya sabéis que en los entrenamientos de musculación provocamos daños musculares (controlados) para que después se produzca una reparación y obtener una musculatura más fuerte.

Entonces, ya sabemos que nuestro cuerpo está trabajando para curarnos... pero ahora le damos más tarea, tiene que recuperarse también de ese daño muscular, eso provoca que tanto por un lado (curarnos de nuestra enfermedad) como por otro (reparar nuestra musculatura) no podamos emplear los recursos necesarios para que esas tareas se cumplan con éxito.

Como consecuencia, lo más probable es que tardemos más en recuperarnos de esa enfermedad, incluso agravándola, además de no tener una buena recuperación muscular.

Es decir, sale perdiendo nuestra salud y nuestra musculatura.

En determinadas ocasiones sí es bueno realizar una actividad moderada

Lógicamente, debemos tratar cada caso de forma individual y nos encontramos situaciones en las que sí podría ser positivo realizar una actividad física moderada.

Por ejemplo, cuando simplemente tenemos un leve resfriado, sin fiebre ni dolores musculares, o ya nos encontramos bastante recuperados de un cuadro más grave, hacer un ejercicio cardiovascular suave nos puede ayudar a que nuestro corazón bombee de forma más activa, acelerando la recuperación, abriendo los pulmones y se produzca una liberación de endorfinas, ayudándonos a encontrarnos mejor.

Incluso podemos llegar a realizar nuestra rutina de musculación, eso sí, con una menor intensidad y cargas más moderadas. Todo irá en función a tu estado de salud.

No olvides que la salud es lo prioritario

A veces olvidamos el pilar fundamental de todo este mundo del fitness, que es la salud.

Vamos a entrenar, hacemos dieta y llevamos este estilo de vida para encontrarnos mejor físicamente, mentalmente y tener una salud más fuerte.

No podemos concebir como algo correcto forzar a realizar un ejercicio físico en contra de nuestra salud general por favorecer el desarrollo muscular (que ya hemos visto que no es así).

Lo más sensato es descansar, recuperarnos al 100% y, cuando estemos bien, volver a nuestra rutina de entrenamiento para seguir progresando. 

Puedes estar tranquilo/a, no vas a tener una pérdida de masa muscular relevante y ese descanso lo tomaremos como positivo para descansar las articulaciones, tendones, ligamentos y musculatura en general, lo que nos permitirá volver con más fuerza.

No olvides que esto es una información general, lo más aconsejable es que acudas a tu médico para que valore tu estado de salud y él te dará las recomendaciones más exactas sobre el nivel de reposo y actividad que debes llevar en función a tus circunstancias.

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